Tocando Fondo Posted on May 18, 2026 By Alejandro Riano Uno creería que perder, errar, equivocarse o tocar fondo no tiene absolutamente nada bueno. Y claro…la mayoría piensa así. Vivimos en una sociedad donde al que fracasa lo miran como yogurt vencido: “ya no sirve”. Si eres de los que siente que nació con dos pies izquierdos; que la vida te heredó todos los males familiares; que Mercurio retrogrado vive parqueado encima tuyo o que estás tan de malas que lo único que te falta es que te orine un perro…este post es para usted. Amárrese. Bueno no…mejor no, que con la suerte algunos se caen hasta sentados 🤣 Vivir en modo “la vida es una mierda” es un estado mental donde muuuchhaaa gente construye casa, finca y hasta residencia permanente. Se acostumbran tanto al lodo emocional que terminan decorándolo. Todo les sale mal. Todo les pesa. Todo les molesta. Viven en “modo oscuro” aunque afuera haya un día soleado hermoso. Y curiosamente, siempre hay un culpable: los padres, la pareja, el gobierno, el jefe, el vecino, el clima, el perro…o hasta Dios. Son esas personas que sienten todos los días como lunes a las 5 AM. Comienzan algo y antes de arrancar ya le echaron sal, pimienta y una lluvia de “peros” tan grande que el proyecto se ahoga antes de nacer. Se quejan de todo. Hasta del WiFi celestial si existiera. Y ojo, la queja es contagiosa. Hay gente que entra a un cuarto y baja la energía más rápido que un apagón en pueblo pequeño. Se enferman de todo. Desde una gripa sencilla hasta el “COVID Ultra Mega Plus Max Pro” que obviamente no existe…pero ellos lo tienen. Mentalmente están configurados para pensar que no son bendecidos. Y lo peor: construyen una coraza tan dura que viven diciendo: “Es que tú no sabes lo que me ha pasado…” Y sí…es cierto. Hay dolores reales. Hay traumas. Hay golpes de vida. Pero también hay algo que el hermetismo antiguo enseñaba hace miles de años: “como es adentro, es afuera”. El universo no solo responde a lo que dices…también vibra con lo que sostienes dentro de tu mente. Si todos los días alimentas oscuridad, miedo, derrota y resentimiento…tu vida empieza a parecerse peligrosamente a eso. No porque seas “mágico”. Sino porque el cerebro humano termina buscando pruebas para confirmar lo que cree. Y ahí aparece el famoso momento donde “se toca fondo”. Ese instante donde todo parece romperse al mismo tiempo. Se acabó el dinero, la relación, las fuerzas, las respuestas. Ya no pudiste resolver nada y todo se fue al traste. Ahí, en ese silencio horrible, algunas personas hasta piensan en acabar con su vida. Pero no. No lo hagas. Tocar fondo no es el final. Es el punto exacto donde la vida te arrincona para obligarte a cambiar de frecuencia. Un “pensador negativo” muchas veces no es malo. Es alguien que todavía no ha logrado encajar las piezas del rompecabezas de su propia existencia. Va tan rápido sobreviviendo…que no logra ver las señales, las oportunidades o los barcos que llegan a rescatarlo. Y aquí cabe esa historia poderosa: Había una vez un náufrago perdido en medio del mar. Llegó un barco y le dijeron: “¿Necesitas ayuda?” Y respondió: “No. Dios me ayudará.” Llegó otro barco. Y otro. Y otro. Nunca se subió. Cuando murió y se encontró con Dios le reclamó: “¿Por qué no me ayudaste?” Y Dios le respondió: “¡Te envié varios barcos y nunca quisiste subir!” Así vive mucha gente. Pide ayuda…pero solo acepta la ayuda que se parece EXACTAMENTE a lo que imaginó. Y la vida no funciona así. A veces la respuesta no es ganarte la lotería. A veces la respuesta es un trabajo humilde, una llamada inesperada, un proyecto pequeño, una persona que aparece, una donación, una oportunidad disfrazada de problema. Pero para verla hay que despertar los sentidos. Escucha. Observa. Respira. Huele. Siente. La vida constantemente manda piezas del rompecabezas. Dios, el universo, la energía, como quieras llamarlo…siempre responde. El problema es que muchos están tan ocupados peleando con la vida…que no logran ver las respuestas. Cuando tocas fondo TODAS las cartas quedan sobre la mesa. Ya no hay excusas. Ya no hay máscaras. Ya no hay culpables. Ahí empieza la verdadera reconstrucción. Lo primero es identificar qué te llevó hasta ahí: ¿Tú mismo? ¿Una mala decisión? ¿Una relación tóxica? ¿Algo accidental? ¿Algo externo? Porque si no puedes evaluar lo que pasó, necesitas ayuda profesional o alguien externo que te ayude a ver con claridad. En ese momento tu cerebro está herido y un cerebro herido toma malas decisiones rápidas. Por eso: DUERME. HIDRÁTATE. COME. No tomes decisiones gigantes mientras estás emocionalmente destruido. El cerebro cansado fabrica pensamientos oscuros. Aléjate urgentemente de quienes provocan caos en tu vida. Apaga noticias. Sal de internet un rato. Busca silencio. Tu mente entró en modo supervivencia y necesita calma para reorganizarse. Luego busca alguien real: un pastor, un amigo, un psicólogo, un líder espiritual, alguien que te escuche sin máscaras. Pero habla con verdad. Nadie puede ayudarte si sigues mintiéndote a ti mismo. Y ahí empieza algo hermoso: las microvictorias. Salir a caminar. Tender la cama. Escuchar música. Bañarte. Ir al gym. Cocinar algo. Ordenar un cuarto. Cuidar una planta. Sí…una planta. Porque cuando ves que algo vuelve a florecer gracias a tu cuidado, tu cerebro empieza a recordar que tú también puedes florecer. Y jamás vuelvas a decir: “Es que así soy yo.” “No sirvo.” “Me lo merecía.” NO. Tu tristeza NO puede convertirse en tu identidad. No romantices el dolor. El sufrimiento enseña…pero también destruye si decides vivir abrazado a él. Y aquí viene algo que repito mucho: deja de llamar “problemas” a todo. Llámales DESAFÍOS. Porque la palabra “problema” hace que el cerebro se cierre. La palabra “desafío” hace que el cerebro busque estrategias. Las palabras también programan la mente. Empieza entonces con metas pequeñas, reales y alcanzables. Escríbelas. Haz inventario de cada logro. Porque cada pequeña victoria es una cuerda que te saca del fondo. Y entiende esto: la vida no es una línea recta de felicidad eterna. La vida es una oscilación constante entre días buenos y malos. Luz y oscuridad. Ying y Yang. Subidas y caídas. Los malos días existen para enseñarte a reconocer los buenos. Las tormentas no llegan para destruirte siempre. A veces llegan para arrancarte la versión de ti que ya no servía. Y quizá hoy estás leyendo esto desde el fondo. Cansado. Roto. Sin ganas. Sin respuestas. Pero escucha bien lo que te voy a decir: El fondo también tiene impulso. Y hay personas que después de romperse…aprenden a reconstruirse tan fuerte…que terminan convirtiéndose en luz para otros. Soy #AlejandroRiano tirando cuerdas para sacar del fondo a unos cuantos 🙏🏼👌 Compártelo First name Email I accept the privacy policy Ideas y Pensamientos depresionmotivacionpersonas negativasTocando Fondo
Ideas y Pensamientos Los niños “gay” Posted on May 5, 2026May 6, 2026 Uno no escribe estos temas para caer bien. Uno los escribe porque ya vio demasiado silencio… y el silencio también mata, solo que no hace ruido. Como ustedes ya me conocen, no escribo temas fáciles o “normales”, pero es clave exponerlos para ayudar a lijar muchas “enseñanzas aprendidas”, “creencias limitantes” o… Compártelo Read More
Historias Mis mejores deseos Posted on January 19, 2026May 13, 2026 No sé si me estoy volviendo viejo, pero para mí el significado y el valor de un regalo ha cambiado. Tal vez… ¿será que ya he tenido todo lo que he necesitado? ¿O será que las definiciones ya no son las mismas? Llegan estas festividades y muchos celebran dando cosas…. Compártelo Read More
Ideas y Pensamientos Gente en la que no puedes confiar Posted on May 19, 2026May 19, 2026 Hay gente que, sin importar lo bonito que hable, lo elegante que sonría o lo convincente que actúe, uno sabe que no se puede confiar . Y no siempre es por una gran traición de película… a veces es por la suma de detalles pequeños. Por esa colección de gestos… Compártelo Read More