El Metapensamiento Posted on July 25, 2026July 25, 2026 By Alejandro Riano La palabra metapensamiento va pegada y es un término relativamente nuevo que no tiene un creador específico. Viene del griego meta (más allá, sobre sí mismo o un nivel superior) y pensamiento. Está muy conectado con la psicología, pero últimamente se está expandiendo a otros espacios como el liderazgo, el mundo empresarial y el desarrollo espiritual. La idea del metapensamiento es tan sencilla como poderosa: pensar por qué pienso lo que pienso. Nuestro cerebro está produciendo pensamientos en automático todo el tiempo y nos empuja a hacer cosas porque así aprendimos, porque así nos acostumbramos o porque alguien nos entrenó de esa manera. Lo curioso es que cuando nos detenemos a analizar por qué estamos tomando ciertas actitudes, comportamientos o respuestas, podemos prevenir, cambiar o rediseñar conceptos que llevaban años funcionando sin que siquiera nos diéramos cuenta. Es como abrir el cuarto de los “archivos viejos” del cerebro y descubrir que todavía tenemos programas instalados desde hace treinta años… y algunos ya ni siquiera son compatibles con la versión actual de nosotros mismos. El metapensamiento nos lleva a otro nivel como seres humanos. Nos ayuda a avanzar dejando de obedecer, por simple costumbre, a los miedos, las religiones, los preceptos culturales, las tradiciones o las definiciones que han vivido toda la vida dentro de nuestra cabeza. Y aquí aparece una pregunta incómoda: ¿lo que estoy pensando nace del ego o de una necesidad real respaldada por pruebas, datos y experiencias? Porque una cosa es tener una opinión… y otra muy distinta es tener razones. Una característica muy interesante de las personas que desarrollan el metapensamiento es el silencio. Aprenden a cuidar sus palabras, sus reacciones y sus decisiones. Descubren que responder cinco segundos después puede ser mucho más inteligente que reaccionar cinco segundos antes. A veces el mayor acto de sabiduría no es hablar mejor, sino pensar mejor. En mi proceso de espiritualidad y de nuevos aprendizajes, el metapensamiento me ha ayudado a limpiar conceptos caducados, respuestas automáticas y muchas ideas que venían preinstaladas simplemente por haber nacido colombiano, ser hombre, haber sido católico, inmigrante, pobre, padre, hijo y muchas otras etiquetas que fui aceptando sin cuestionarlas. No porque esas etiquetas sean malas, sino porque nunca me había detenido a preguntar cuáles realmente eran mías y cuáles simplemente heredé. Si nos tomáramos unos minutos al día para preguntarnos por qué somos como somos, comenzaríamos a desnudar muchas capas que no nos pertenecen. Tal vez descubriríamos quién soy realmente, hacia dónde voy, cuál es mi propósito, qué alimenta mi energía, qué definitivamente no soy… y qué persona quiero construir de ahora en adelante. En este proceso nadie puede hacerlo por ti. Tu pensamiento es el único lugar donde nadie puede entrar sin permiso. Al principio parece que hubiera dos personas viviendo dentro de uno: la que piensa y la que observa el pensamiento. Pero con el tiempo entiendes que no estás dividido; simplemente por primera vez estás conversando contigo mismo. Por eso el metapensamiento también se ha relacionado con la espiritualidad. No porque busque reemplazar ninguna creencia, sino porque ayuda a desprenderse de aquello que ya no sirve y a quedarse con lo esencial. Poco a poco empiezas a verte más humano y, al mismo tiempo, descubres algo curioso: quizá eres mucho más de lo que siempre te dijeron, porque ahora estás aprendiendo a descifrar tu propio cerebro. Ahora viene la parte interesante. ¿Cómo se empieza a activar el metapensamiento? Haciendo preguntas. ¿Qué estás pensando exactamente? ¿Ese pensamiento nació en ti o simplemente llegó? ¿Por qué estás pensando de esa manera? ¿Qué pruebas o evidencias tienes para respaldar esa idea? ¿Cómo podría mejorar o empeorar ese pensamiento? Si otra persona analizara exactamente la misma situación, ¿llegaría a la misma conclusión o existen otras posibilidades? Con esta forma de vernos dejamos de funcionar bajo lo que el cerebro quiere hacer y empezamos a funcionar bajo lo que nosotros analizamos para obtener un mejor resultado. Pongamos un ejemplo que seguramente a varios nos pasó. ”¡Usted no sirve para eso!” Hace años uno se quedaba callado… y de paso salía medio traumado. O la clásica: “Sin aprender inglés no progresa.” Eran frases que terminaban convirtiéndose en barrotes invisibles. Nadie los veía, pero ahí estaban. Con el metapensamiento ahora aparecen nuevas preguntas. ¿Por qué me dijo eso? ¿Qué evidencia existe de que sea cien por ciento cierto? ¿Hay personas que lograron hacerlo a pesar de escuchar exactamente la misma frase? ¿La persona que me lo dice sabe realmente de lo que habla? ¿Voy a responder desde un ego herido o voy a seguir investigando para aprender? ¿Qué estoy aprendiendo de esta situación? ¿Necesito responder ahora… o el silencio me va a regalar una respuesta mucho mejor? Ahí está la diferencia. La ventaja de este “pensar dos veces” no es complicarse la vida. Es tomar decisiones basadas en pensamientos conscientes y no en impulsos automáticos. En mi caso personal, incluso mi concepto de Dios cambió profundamente. Muchas ideas que durante años heredé de la religión católica y de mi formación con los jesuitas dejaron de tener sentido para mí y fueron reemplazadas por otras después de mucho análisis personal. No significa que alguien tenga que pensar igual; significa que decidí examinar aquello que había aceptado sin cuestionarlo. Y ese ejercicio continúa todos los días, porque pensar también necesita entrenamiento. Porque el día que descubras que muchos de tus pensamientos nunca fueron realmente tuyos, entenderás que no estabas viviendo… estabas repitiendo. Y ahí, justo ahí, comienza la verdadera libertad: cuando dejas de pensar como te enseñaron y empiezas, por fin, a pensar como TÚ decides. Soy #AlejandroRiano, preguntándome por qué somos lo que somos… y, de paso, por qué ustedes todavía me leen. Verlo en Facebook aqui Compártelo First name Email I accept the privacy policy Descubriendo Experiencias MetapensamientoPensando diferente
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